Feliz año para todos, les mejores deseos para cada uno de ustedes y sus familias: salud, providencia de Dios, proyectos, retos, alegría, en fin todos los bienes, pero por encima de ellos, que la gracia de Dios les acompañe siempre. Teniendo eso, lo tenemos todo.
Es Hora de dejar el pasado solo como referencia para aprender a ser mejores, para saber que los errores y fracasos son muy buenos pues sirven para descubrir las causas de los problemas, para conocer que tenemos límites y ser cada vez más creativos en nuestro desarrollo como seres humanos pues nos hacen buscar alternativas, superarnos y por último, dejar todo esto de atrás bajo la misericordia de Dios. El pasado no te define como persona, ni define lo que puedes lograr. Tú eliges y decides cada día ser mejor, ver con esperanza, como actuar y responder. Las heridas si me preguntas, no sangran para siempre, lo hacen solo si una y otra vez tú mismo no dejas sanarlas, si una y otra vez las abres y te maltratas. El pasado, lo que sea que hayas vivido, hemos de acogerlo con amor pues nuestra historia es única y ver en ese pasado la mano amorosa de aquel que nos creó que siempre estuvo ahí aunque nosotros hayamos estado lejos o no lo hayamos sentido. Dejar a la misericordia de Dios nuestro pasado, es garantía de transformación, pues El hace todas las cosas nuevas.
Es tiempo de pensar en el futuro con esperanza y voy a tomar esta frase que me encantó por su veracidad, de la homilía de ayer, por el Padre Manuel Vals: «Este año al iniciar los propósitos, metas, revisar nuestro andar hay que colgar el letrero en nuestra puerta para que muchas veces lo veamos, el letrero lleva la frase del Maestro…»No tengan miedo», yo estaré con ustedes todos los días. Lo que fuere que nos toque vivir en su tiempo lo realizaremos, es inútil llenarse de ansiedad, colmémonos mas bien de la esperanza en todo momento. Y dejo para último, no lo menos importante, sino lo que considero principal: el TIEMPO PRESENTE.
Es tiempo de vivir cada momento con pasión, ilusión, disciplina y enfoque. Hagámonos conscientes de que lo único que verdaderamente tenemos en nuestras manos y alcance, es el tiempo presente. Podemos planificar pero la realidad es que no tenemos garantías del futuro y estoy a favor totalmente de la planificación, con esperanza; sin embargo, el único tiempo en que el momento actual se une con la eternidad es el ahora. Conjuguemos nuestras acciones en presente indicativo, ¿te acuerdas de «gramática» de primaria?, en presente. Vivamos el Hoy, el momento actual. Hagamos lo mejor a nuestro alcance sin llenarnos de ansiedad pero con gran amor. Mantengámonos en pie de superarnos cada día, retemos el status quo, movámonos hacia las mejores virtudes, los mejores valores, hacia el buen discernimiento y porque no, la santidad. Cada día celebremos los logros, respetemos los fracasos, quedémonos con la mejor parte, desechemos lo que no aporta, lo que nos ensucia. El tiempo actual es el verdadero regalo por excelencia, ese es el tesoro verdadero, hagámoslo fructificar para nosotros y para los demás. Usa tus talentos y descubrirás muchos más. Mantengamos el enfoque claro de lo que queremos y hacia a donde vamos, si el fin es claro, todas las metas se alinean a esta, no importa si un día estas triste y otro te sobra el impuso, no importa que un día estás eufórico y sonriente y otro decaído…. si vas en la dirección correcta. Es necesario romper paradigmas para crecer. Finalmente quiero compartirte esta frase “Los sueños no se convierten en realidad si no pasamos de la intención a la acción”. Hoy es una palabra que solo se debe cocinar en presente…hoy amo, hoy hago, hoy cambio, hoy me tomo el momento para, hoy pongo en manos de Dios, hoy hago mi mejor esfuerzo, hoy perdono, hoy busco lo bueno en el otro, hoy Señor…quiero ser mejor hijo tuyo, dame tu gracia para perseverar en el bien y la verdad.
Un reto para iniciar el año: Dentro de tus metas para este 2020, ¿qué cosas piensas hacer que te lleven al cielo?,…aterrizo la idea…en tu diario vivir, en tu casa, trabajo, estudios, familia, reportes, entregas, pago de facturas, compras de supermercado, dentro de ese día a día, compártenos, ¿cómo te mantienes en unión con Dios y los hermanos; haciendo el bien; creciendo en virtudes; fortaleciendo la esperanza, en fin…esas cosas pequeñas que te mantienen en camino siempre y te hacen mejor ser humano.
¡Romper paradigmas es cambiar lo que puede y debe ser cambiado!



