¡Nueva Serie! «Lectura Recomendada👌5 minutos en la vida de»: Santa Teresa de Jesús «Inquieta y andariega»

Inquieta y andariega - Camino al cielo

Esta es nueva serie que tendremos disponible cada semana. La lectura es uno de los mejores medios para adentrarnos en el bienestar de nuestra salud mental, de nuestro saber en todos los aspectos y sobre todo de la vida de Dios, el gozo por las cosas eternas… pues caminamos con los ojos puestos en aquel que nos creó y nos cuida cada día, dándonos esperanza, fuerzas y ánimo en nuestro caminar.

No podía iniciar esta serie de otra forma. La gran santa Teres de Jesus, referente para muchos de nosotros, sobre una vida consagrada y llena de Dios. He pedido, a tan hermosa flor, me guie en estos caminos y he pedido su “determinada determinación” para cada semana llevar contenido de valor para todos los que vivimos nuestra fe católica, pues como ella, me siento más que orgullosa de pertenecer y ser hija de la iglesia.

No me conformo con ir solo a la santa misa o hacer mis oraciones cada día, hay más, mucho más…y lo quiero todo porque voy caminando al cielo y hay tanta riqueza que mostrar que no me es posible callar.

Quienes me conocen saben que son cursillista, que llevo en mi corazón los colores de la santa gracia, que camino con esos colores de la alianza que mi Padre del cielo me ha dado y nos ha dado a todos, que he sido rescatada y mas aun , me rescata cada día con su gracia. Su alianza y misericordia caminan junto a nosotros “no matter what”; porque he visto al Señor y su paso por mi vida y por la de muchos, me atrevo a escribir y grabar algunas líneas que se han convertido para mí, como una vez hace años me dijo mi pequeña hija….”pistas para llegar al cielo”.

Sea de bien para las almas y para mayor gloria de nuestro Señor. Amor de mis amores, por quien mi corazón arde y se consume después de conocer su locura de amor por mi y por todos los hombres.

 Te invito a estar pendiente cada semana de un nuevo libro y te reto a salir de lo común de todos los días.

En esta ocasión, les muestro “Inquieta y andariega” escrita por el  P. Eduardo Sanz (ocd) nos ofrece esta obra sobre Teresa de Jesús,  reflexiona sobre el «feminismo» de santa Teresa, la novedad de su mensaje para su época y la actualidad del mismo para nuestros días. Se centra especialmente en cuatro aspectos que caracterizan a Teresa de Jesús: mujerescritorafundadora y maestra de oración.

Las Enseñanzas de santa Teresa de Jesús para nuestros días es una valiosa herramienta para conocer y ayudar a otros a que conozcan mejor a la santa y por ende que conozcan a Jesús.

Aquí te dejo el video para Facebook, Instagram y en Youtube, míralo por la red que más te agrade y sigue nuestro canal y página.

Mira el video aqui: https://www.youtube.com/watch?v=12j7jDs94hM&t=30s

Carácter afable

Nos encontramos ante una mujer dotada de una inteligencia despierta, de una voluntad intrépida y de un carácter abierto y comunicativo. Su ingenio y simpatía la convirtieron en la hija preferida de sus padres y capitana de todos los juegos de infancia. Ella misma reconoce que «las gracias de naturaleza que el Señor me había dado, según decían, eran muchas» (V 1,9). Un contemporáneo suyo, el P. Pedro de la Purificación, escribió: «Una cosa me espantaba de la conversación de esta gloriosa madre, y es que, aunque estuviese hablando tres y cuatro horas, tenía tan suave conversación, tan altas palabras y la boca tan llena de alegría, que nunca cansaba y no había quien se pudiera despedir de ella». Parecido es el testimonio de la Hna. María de san José: «Daba gran contento mirarla y oírla, porque era muy apacible y graciosa». Fray Luis de León añade: «Nadie la conversó que no se perdiese por ella».

Cuando se visitan los monasterios que fundó santa Teresa, sorprende que en muchos se conservan algunas reliquias especiales que le pertenecieron: castañuelas, tambores, flautas y otros instrumentos musicales. Y es que a Teresa le gustaba componer e interpretar canciones y poesías para animar las fiestas conventuales. Incluso decía que una de las señales que indicaban que una novicia tenía verdadera vocación es que tuviera ganas de reír.

En una ocasión se encontraba en el monasterio de Soria. La comunidad eligió como priora a la madre Catalina de Cristo. Una monja preguntó a una novicia qué le parecía la madre fundadora. La novicia respondió con sencillez que no le parecía tan santa como ella se esperaba, porque se reía mucho. Que le parecía más santa la priora de la casa, que era más seria. Santa Teresa lo oyó y le dijo a la novicia: «¡Alto ahí! La madre Catalina es más santa que yo porque es muy virtuosa, en eso dices verdad, que yo tengo la fama y ella las virtudes. Pero no es más santa porque se ríe poco, que eso no es una virtud, sino un defecto!»

Sor Juana de la Cruz, abadesa de las descalzas reales de Madrid, cuando conoció a santa Teresa en 1569, dijo a sus monjas: «Bendito sea Dios, que nos ha permitido ver una Santa a quien todas podemos imitar, que come, duerme y habla como nosotras y anda sin ceremonias». Verdaderamente ella era muy poco amiga de ceremonias tanto en la vida como en el culto cristiano: le gustaban las cosas sencillas y «sin artificio».

Su sobrina Teresita, hija de Lorenzo de Cepeda, testimonió a su muerte: «Tenía un exterior tan desenfadado y cortesano, que nadie por eso la juzgaba por santa; pero tenía en toda ella un no sé qué tan de sustancia, que hacía fuerza que creyesen y viesen los que la trataban, que era muy santa sin esforzarse por parecerlo».

Para santa Teresa, la alegría era una opción de vida que brotaba del saberse amada gratuitamente: «[Dios] no es aceptador de personas; a todos ama. […] No puedo decir lo que se siente cuando el Señor le da a entender secretos y grandezas suyas, el deleite tan por encima de los que se pueden tener acá» (V 27,12).

Su simpatía natural y su buen humor le abrieron numerosas puertas y le ayudaron a entretejer una compleja red de relaciones y de amistades incondicionales con personas de las más variadas proveniencias sociales, aunque también le crearon serias dificultades entre los que no veían compatibles la afabilidad y la santidad. Ella tenía muy claro que «cuanto más santas, han de ser más conversables», porque «la caridad crece al ser comunicada». También decía: «Dios nos libre de los santos encapotados», porque «un Santo triste es un triste Santo» y «un alma apretada no puede servir bien a Dios». Y le gustaba repetir: «Tristeza y melancolía, no las quiero en casa mía». Pero la mayoría de sus contemporáneos identificaban la santidad con la gravedad y consideraban que la sencillez y el buen humor eran sinónimos de superficialidad.

1.      Teresa escritora

Para comprender la singularidad de Teresa de Jesús, tenemos que detenernos unos momentos para tomar conciencia de lo que significa que esa mujer fue escritora. Basta intentar hacer un listado de mujeres escritoras anteriores al s. XIX para darnos cuenta del escaso número que conseguimos recordar. Se conservan miles de folios autógrafos de Teresa (cosa única también para los escritores varones de su época).

Sus escritos son un fiel reflejo de su persona y el mejor camino que tenemos para conocerla. Ella era consciente y, de hecho, al enviar el manuscrito del Libro de la Vida al P. García de Toledo, le asegura: «Aquí le entrego mi alma» y cuando escribe a Dª Luisa de la Cerda pidiéndole informaciones sobre el manuscrito, dice: «Puesto que la entregué mi alma, no deje de cumplir con mi encargo».

Sin embargo, hoy no podemos seguir manteniendo el prejuicio –tan repetido en tiempos pasados– de que Teresa escribe descuidadamente, como habla, de manera espontánea, sin esforzarse en la redacción de sus obras. Es cierto que era amiga de la «llaneza y claridad», como dice en una de sus cartas, por lo que no utiliza muchos artificios retóricos. También es verdad que en ocasiones no usa borradores ni tiene tiempo para repasar lo que ha escrito. Pero no debemos ignorar que algunos de sus símbolos son muy elaborados y que reescribe completamente varios de sus tratados (el Libro de la Vida y el Camino de Perfección, por ejemplo, y en parte también el Comentario al Cantar de los Cantares). Además, las importantes lagunas sobre temas conflictivos (como la ascendencia judía de su padre, los juicios inquisitoriales de Sevilla y Valladolid…) y sus repetidas justificaciones y excusas por atreverse a escribir, a pesar de ser mujer, nos indican que las cosas no son tan sencillas como podrían parecer a primera vista.

Teresa no escribe para sí misma, sino para ser leída por otros: por sus confesores y consejeros, por sus monjas, por sus amistades y por un círculo amplio de desconocidos destinatarios a los que ella quiere llegar. Por eso, al contar su experiencia oracional, tiene mucho cuidado con lo que quiere decir y también con lo que no puede o no debe decir en público. Para entender su pensamiento, es tan importante lo que cuenta en sus libros como lo que se calla. En parte, sus numerosas cartas completan estas lagunas. A pesar de todo, a veces nos encontramos con temas que no desarrolla por prudencia. Y así advierte a sus destinatarios: «No es para carta…, se lo diré cuando nos veamos, porque no son cosas para escribirlas».» (Extracto del libro «Inquieta y Andariega»)

En Santo Domingo puedes conseguirlo en la libreria San Judas Tadeo.

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