Pero Señor… ¿por qué me envías a mi? Una de las grandezas del encuentro con Cristo, es que una vez recibes esa tremenda buena noticia, de saberte hijo amadísimo de Dios, quieres compartir ese regalo con los demás. ¡Con el mundo entero!. Y este tiempo, se presta a tantas cosas hermosas. Existen tantas maneras de