El Dios de la Misericordia está sin trabajo: Juan Bautista hoy, nos explica porque este segundo domingo de adviento
(Te invito a leer el evangelio de hoy antes de leer este escrito, lee lo que nos dice Juan Bautista y lo hace con valentía y humildad)
«Voz del que grita en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos;
los valles serán rellenados,
los montes y colinas serán rebajados;
lo torcido será enderezado,
lo escabroso será camino llano.
Y toda carne verá la salvación de Dios».
¿Qué quiso decir Juan con eso de allanar nuestro corazón?
Tenemos que ser mejores, hay que preparar el camino al Señor, hay que recibir al mesías, volvamos a lo esencial: el amor de Dios. Hagamos un cambio de vida: metanoia, conversión.
Predicar la conversión no ha sido nunca fácil, es desagradable porque nos molesta que nos digan que estamos haciendo algo mal.
Si no hay conversión, entonces el amor de Dios, la misericordia no llega a nosotros en plenitud. Debemos abrir la puerta con humildad, pedírselo a Dios, abrir el corazón.
Es necesario volver a plantearnos la conversión, no la de los demás, sino la nuestra. ¿O es que vamos a recibir a Jesús, con orgullo, vanagloria, mentiras, vida desordenada, falta de perdón, envidias, habladurías, juzgando a los demás, entre tantas otras miserias?…es necesario entregar todo esto a Dios, con humildad, pidiendo perdón, reconociendo nuestras faltas, entregándole nuestro corazón y tratando de actuar con amor para los demás.
Más la Conversión que no se puede hacer sin una recta conciencia.
¿Cómo vamos a convertirnos, si no somos conscientes de que obramos el mal?
¿Cómo vamos a pedir perdón, si no somos conscientes de que tenemos que pedir perdón?
¿Cómo vamos a recibir la misericordia de Dios, si no somos conscientes de que necesitamos esa misericordia?
La doctrina de la misericordia que en muchos momentos estamos escuchando, en estos últimos tiempos, se predica de una forma dañina y errónea, porque habla solo de la misericordia, pero no busca enderezar la miseria humana…..y ese no es el sentido de la misericordia de Dios Padre quien nos quiere libres y plenos, nos quiere felices y desapegados, busca nuestra total confianza en su amor.
Esta semana es necesario poner empeño en reconocer nuestras faltas, sentirnos dichosos si vemos nuestro mal, o bien si nos lo dicen, con la humildad que solo de Dios viene. A veces, no nos gusta que nos digan nuestras faltas, sin embargo….quien te dice tus faltas, te ama realmente,….pero a veces, tratamos de “matar el mensajero que nos dice la verdad” como le sucedió a Juan Bautista, y como no nos conviene escucharlo ni que los demás lo escuchen, lo ahogamos, lo quitamos de en medio, lo matamos; nuestra actitud, que debe ser andar contracorriente, ha de ser la misma que Juan, disminuir nosotros para que Dios en nosotros, crezca. El relativismo no existe en el cristianismo. Es todo o nada.
Se habla de la misericordia sin hablar de la conversión,…
¿Cómo te va a perdonar Dios si no le pides perdón? y ¿cómo le vas a pedir perdón si no tienes consciencia de culpa? Y ¿cómo vamos a tener consciencia de culpa si nadie te ha dicho que estás haciendo lo incorrecto, al contrario, te dicen, no pasa nada, haz lo que quieras, que Dios es bueno…..
Efectivamente, Dios es bueno, infinitamente misericordioso….es el redentor, pero no podemos recibir la redención si no la pedimos, y no podemos pedirla si no somos conscientes de que la necesitamos y no podemos ser conscientes si no nos ensenaron a distinguir el bien y el mal o estoy tan “embotado” de pecado y solo veo mi parecer.
San Juan Bautista hoy viene a mostrarnos el camino, predica la conversión para el perdón de los pecados, predica que existe el bien y el mal, predica que en mi vida no se trata todo de “a mi me parece que…o según san yo”…. El Dios de la misericordia busca perdonarnos, busca redimirnos, busca amarnos y que confiemos plenamente en su bondad, hoy es tiempo de prepararnos, de allanar el camino, de enderezar el sendero y de volver nuestro corazón a El pues, como decía santa Teresa de Jesús: «Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos; mas no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo».
Dios nos bendiga, nos libre de todo mal y nos lleve a la vida eterna,
Amén.
#Caminoalcielohoy
(Doy gracias a Dios por este domingo, este escrito tiene grandes ideas de la homilía del Padre Santiago Martin)



