Él nos alienta en nuestras luchas San Pablo, en medio de sus luchas, nos recuerda cuál es la fuente inagotable de nuestra energía, de nuestro ánimo para trabajar en favor del evangelio. Dios es la fuente de nuestro consuelo, Dios es la fuente de nuestro aliento. Recibimos el consuelo, el aliento, el amor, el perdón…